Se situá al final de un emotivo Vía Crucis, sobre una pequeña loma cubierta de pinos desde la que se domina toda la población. Es un edificio sencillo, de modestas dimensiones, levantado en tapial y contrafuertes de mampuesto. El interior, de una sola nave, es barroco con bóvedas de cañón y lunetos. El edificio original debió de ser construido en la Baja Edad Media, contemporáneo al retablo gótico que hasta fechas recientes custodiaba en su interior y que actualmente se conserva en la iglesia de San Martín de Tours (en su lugar se ha colocado una replica de las mismas proporciones).